¿Es la biomasa neutra en emisiones de carbono?

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Las empresas del sector siguen argumentando que es neutra en emisiones ( Bioenergía ) pero la mayoría empiezan a mostrar ciertas reservas. ( ¿Es realmente la biomasa neutra en emisiones de carbono? )

El sector de la biomasa parte de una premisa falsa: defienden que “las emisiones de CO2 que se producen, al proceder de un carbono retirado de la atmósfera en el mismo ciclo biológico, no alteran el equilibrio de la concentración de carbono atmosférico, y por tanto no incrementan el efecto invernadero. Su uso contribuye a reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera siempre que sustituya a un combustible fósil“.

Sin embargo es nada menos que el Comité Científico de la Agencia Europea de Medio Ambiente quien entiende que “no tiene sentido y resulta dañino para el medio ambiente presentar a los biocombustibles (líquidos o sólidos) como fuentes neutras de emisiones de GEI“.

Esta publicación analiza de forma muy objetiva y llega a la conclusión, apoyándose en un Dictamen del Comité Científico de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) sobre Contabilización de Gases de Efecto Invernadero derivados de la Bioenergía, de que no es neutra en emisiones, y que además, si es para producir electricidad no es sostenible, como ya sosteníamos en la anterior publicación: ¿ Es sostenible la producción de biomasa para producir electricidad?

El autor sostiene que “la combustión de biomasa aumenta la cantidad de carbono presente en el aire (al igual que la combustión de carbón, petróleo y gasolina), y la extracción de biomasa reduce la cantidad de carbono almacenada en plantas y terrenos de cultivo o reduce la continua captura y almacenamiento de carbono“.

El Dictamen del Comité Científico de la Agencia Europea de Medio Ambiente afirma que: “Se ha aceptado ampliamente la idea de que la combustión de biomasa produciría por su naturaleza una emisión cero de carbono, ya que solamente libera el carbono absorbido de la atmósfera durante el crecimiento vegetal. Sin embargo, esta idea es errónea y resulta en una doble contabilización, ya que se ignora el hecho de que utilizar la tierra para la producción de energía vegetal significa que esta tierra no se destina a ningún otro cultivo, incluyéndose la consiguiente captura de carbono que se produciría. Si la producción de bioenergía sustituye a los bosques, reduce las masas arboladas arbóreos o el crecimiento de los bosques, con lo que se capturaría más carbono, y puede aumentar con ello la concentración de carbono en la atmósfera. Si las cosechas para bioenergía sustituyen a las cosechas de alimentos, ello traería consigo más hambre en el mundo si dichas cosechas no se reemplazan y más emisiones debidas al cambio en el uso del suelo en caso contrario“.

Advierte: “Las consecuencias potenciales de este error en la contabilización de bioenergía son inmensas. Basándose en la idea de que la combustión de biomasa no añadiría carbono al aire, varios informes han sugerido que la bioenergía podría o debería suponer de orden del 20% al 50% de las necesidades energéticas mundiales en las próximas décadas. Para ello, sería necesario doblar o triplicar la cantidad total de material vegetal que se cultiva actualmente en nuestro planeta. Tal incremento en el material cultivado competiría con otras necesidades, tales como abastecer de alimentos a una población en crecimiento, a la vez que supondría una inmensa presión para los ecosistemas de nuestro planeta basados en la tierra“.

Continua: “A la hora de apoyar la bioenergía, varias normativas nacionales consideran que la combustión de biomasa produce una emisión cero de carbono hacia la atmósfera (…)Por este motivo, estas leyes pueden considerar la sustitución de los combustibles fósiles por cualquier fuente de biomasa como una reducción al 100% en las emisiones de CO2. Esta consideración es incorrecta“.

Lo explica con un ejemplo muy simple: “Imaginemos una hectárea de tierra de cultivo abandonada a la reforestación. Estas plantas en crecimiento absorberían carbono de la atmósfera en forma de tejido vegetal, es decir, biomasa. Parte de esta biomasa se consumiría, y el carbono liberado por animales, hongos o microorganismos regresaría a la atmósfera. Otra porción de carbono se almacenaría en la vegetación y en el suelo a medida que el bosque crece, y dicha absorción tendría como efecto compensar parte de las emisiones de carbono procedente de combustibles fósiles y controlar así el calentamiento global[2]. Sin embargo, si en lugar de permitir el crecimiento del bosque se destinase la tierra al cultivo de cosechas para energía, y dichas cosechas se quemasen a continuación en una central eléctrica, el uso de esa biomasa (las cosechas) desplazaría las emisiones de combustibles fósiles, pero no se reduciría el CO2 emitido por las chimeneas de la central eléctrica. Por unidad de energía, las emisiones de CO2 serían incluso superiores a las causadas por una central destinada a la combustión de combustibles fósiles, ya que la biomasa contiene menos energía por unidad de carbono que los productos derivados del petróleo o el gas natural, y además el rendimiento resultante de la quema de biomasa es inferior al de los combustibles sólidos. Aunque el cultivo de cosechas para bioenergía absorbe carbono, el uso del suelo para cosechas de bioenergía supone sacrificar el uso de la tierra para la absorción y captura de carbono en los bosques. El CO2 liberado por la chimenea sólo podría ignorarse de forma legítima en aquellos casos y en la medida en que la cantidad de carbono absorbido por las cosechas de energía y posteriormente quemado en las central excediese la cantidad de carbono que de otra manera sería absorbido y capturado por el bosque en crecimiento“.

Termina de forma categórica argumentando como nosotros, que la biomasa para producir energía, y más subvencionarla, es demencial:
Ya que el uso humano de la tierra ya ha alcanzado niveles preocupantes, debería ser un objetivo fundamental en todas las políticas minimizar las consecuencias medioambientales de la demanda adicional en el uso de la tierra. Es poco probable que duplicar la cosecha de biomasa a nivel mundial para uso humano no traiga consigo serias consecuencias medioambientales. Debido a la gran cantidad de tierra y agua que precisan estos grandes objetivos de producción de bioenergía, éstos entrarían en competencia con el uso de la tierra y el agua para satisfacer otras necesidades humanas“.

Resumiendo:

  • No es sostenible
  • No es neutra en emisiones

En la próxima publicación demostraremos que además contamina más que el carbón, el más contaminante de los combustibles..

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